De ejecutarse al completo, el plan de electrificación dará independencia a la Unión Europea frente a la volatilidad en aumento de los combustibles fósiles
La propuesta modernizará las redes y fomentará la instalación de almacenamiento y bombas de calor.
Madrid, 17 de julio de 2026.- La Fundación Renovables celebra la apuesta decidida por la electrificación por parte de la Comisión Europea, que ha presentado este viernes el Plan de Acción para la Electrificación, con el fin de hacer frente a la crisis energética. Pese a que la apuesta directa por la electrificación llega tarde, supone un paso al frente en la necesidad de construir una Unión Europea mucho más independiente y libre de combustibles fósiles. Por primera vez en la historia, se marca un objetivo de electrificación, que se fija en 46% para 2040.
Con esta propuesta, Bruselas espera sustituir dos tercios de la demanda de gas y reducir a la mitad el consumo de petróleo. Esto se traduce en el ahorro de 200.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles hasta 2040 y reducir, además, 540 millones de toneladas de CO2 para esa misma fecha, el 20% del total de las emisiones.
La Fundación Renovables celebra la iniciativa, pero lamenta que hayan tenido que ocurrir dos conflictos internacionales, como el de Rusia y Ucrania y el de EEUU, Israel e Irán, para que Bruselas haya dado el paso decisivo para que la electrificación sea la piedra angular de la política climática. Europa no posé petróleo ni gas y ,en los últimos años, ha padecido esta dependencia con una crisis inflacionaria que no parece terminar que lastra nuestras economías.
Para cumplir el objetivo, plantea reformas que permitan que la sociedad en su conjunto abrace la electrificación de sus consumos energéticos. La Comisión reconoce que la electricidad es cerca de tres veces más cara que el gas para las empresas y hasta 2,5 veces más en los hogares. Además, señala las dificultades para la electrificación que suponen los altos costes de las bombas de calor, el vehículo eléctrico, las limitaciones de una red eléctrica que necesita modernizarse y las altas subvenciones a los combustibles fósiles.
Para sortear todo ello, se plantea una reforma de la tarifa eléctrica que blinde a las facturas eléctricas a través de medidas fiscales que fomenten y promuevan la electrificación. Por otro lado, se apuesta por dar más flexibilidad al sistema eléctrico y para ello, se apuesta por el almacenamiento, con el objetivo de llegar a los 200 GW de capacidad de aquí a 2030. Una cifra ambiciosa si se tiene en cuenta que actualmente disponemos de una capacidad de 55 GW. Se espera, además, que junto a este paquete se implemente una nueva normativa para facilitar y agilizar la instalación de baterías en hogares y empresas, así como bombas de calor y sistemas de recarga de vehículo eléctrico bidireccionales, el famoso V2G, que permite que el vehículo pueda ‘vender’ electricidad a la red.
La Fundación Renovables valora positivamente que el plan de electrificación venga acompañado de una mejora de la ambición renovable. Bruselas plantea instalar 100 GW adicionales de renovables cada año hasta 2030 para garantizar que la electrificación se sostiene en un mix donde el gas tenga cada vez menos peso.
Por otro lado, Europa equipara a las renovables con la generación nuclear en esta reforma. Una decisión que es un grave error, puesto que los reactores tienen una dependencia de un combustible, el uranio, que en su mayoría viene de fuera de la UE, lo que socava el objetivo de independencia energética sobre el que se sustenta este plan. Esperemos que, en la puesta en práctica de este plan y su bajada a los Estados Miembros, se limen estos errores y no permitan que la electrificación alcance el mayor potencial de independencia energética gracias a las renovables.