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La generación Z, futuro de la transición energética.

La Generación Z, Futuro De La Transición Energética.
27 septiembre, 2019

Reportaje personal de Simón Juárez, estudiante universitario y becario de la Fundación Renovables en Madrid, sobre sus experiencias personales y su vista general de la sociedad sobre la transición energética y el cambio climático.

Me llamo Simón, soy estudiante de Economía internacional de la energía en la Universidad Politécnica de Ulm (Alemania) y actualmente becario en la Fundación Renovables. Poseo la doble nacionalidad al tener padre español y madre alemana, eso sumado a que soy un europeo convencido, me ha hecho querer aprovechar las posibilidades educativas y culturales que existen hoy en día para los ciudadanos europeos y sobre todo para los jóvenes. El tema de la transición energética y el cambio climático es además un asunto internacional, por lo que creo que se puede alcanzar aún más metas y mejores medidas trabajando a un nivel más amplio, fuera de las fronteras nacionales.

Después del bachillerato alemán en el 2014, que implica automáticamente el derecho de un estudio universitario, pero ya perteneciendo a la generación Z; me pasó lo que suele pasar a muchos de mis conocidos, no sabía lo que quería hacer con mi vida. Tanta influencia del entorno diario y las redes sociales, y el hecho de tener un gran número de posibilidades de estudios universitarios, provocaban que no estuviera seguro de la carrera a elegir, así que, decidí finalmente hacer un grado superior (FP) para formar mi personalidad y madurar. Durante este tiempo conseguí un puesto en una empresa que desarrolla, produce y distribuye inversores fotovoltaicos, KACO new energy, y que estaba a menos de 10 minutos en bicicleta de mi casa. Así podía ganar dinero y experiencia laboral, aprovechando de esta manera el buen desarrollo del sistema FP dual alemán.

Trabajar en esa empresa hizo que mi interés por el sector de energías renovables y el bienestar del medio ambiente creciera, empezando a influir en mi conciencia. Así, después de finalizar el FP, estaba tan convencido de que quería formarme más afondo en las áreas mencionadas, que comencé a estudiar el Grado de Economía de la Energía en Ulm.

Debo destacar que desde el primer día me gustó mucho la mezcla del grado entre ingeniería y comercio/gestión. Como la carrera es internacional (asignaturas impartidas parcialmente en inglés) y siendo bilingüe, estaba desde el principio convencido de hacer las prácticas, que forman parte obligatoria del grado en España. De esta manera podría ampliar mis conocimientos sobre la situación energética del país ibérico, disfrutar de su cultura única y practicar el idioma. A través de internet me puse a buscar y encontré a la Fundación Renovables que me ofreció una plaza de prácticas. Siendo una fundación sin ánimo de lucro, no tardé mucho en pensármelo, sabía que iba a ser una buena posibilidad de conocer otro entorno laboral, además sus empleados también están totalmente convencidos de las consecuencias del cambio climático, la idea de la transición energética y trabajan para cambiar la situación.

Comencé las prácticas a finales de agosto y en este mes he aprendido mucho sobre el estado de la transición energética en España, como asesoran a municipios y también a las administraciones con un ámbito más local.  Por último, puedo implementar y comparar ideas entre la situación alemana y la española, mejorando mi percepción sobre la situación energética en ambos países. Por ello mi opinión al respecto es la siguiente:
La situación actual de la transición energética en España es desilusionante porque tiene un potencial inmenso y podría ser líder en energías renovables en Europa, pero el país está luchando contra sus propios problemas como p.ej. formar un gobierno y otras crisis nacionales que han frenado las medidas y metas para disminuir los efectos del cambio climático. Con la cuarta elección en cuatro años no se puede avanzar en ninguna dirección. En el gráfico 1 se puede observar como se detuvo el crecimiento de la instalación de sistemas solares en España debido a una serie de políticas que paralizaron el sector.

Ilustración 1: Desarrollo energía Solar – porcentaje de autoconsumo no conocido – España – Fuente IRENA

Alemania está un poco mejor, aunque tampoco mucho, porque allí el problema son los lobbies y muchas personas conservadoras que están dedicándose a frenar la transición. El viernes pasado (sep. 20) la coalición entre los partidos gobernantes en Alemania (socialdemócrata alemán SPD y la Unión Demócrata Cristiana CDU/CSU) hubieron tenido la posibilidad de romper con la dependencia industrial y energética y dar un gran paso en la lucha del cambio climático. Pero finalmente y después de 18 horas de jornada el poder económico volvió a ganar y las opiniones de los científicos climáticos y los jóvenes de nuevo no han tenido valor. Se pretende rebajar los precios del ferrocarril, y aumentar el de los vuelos, el resto de las medidas no ayudarán mucho a ahorrar energía y emisiones. Por lo tanto, Alemania tardara más de 10 años hasta que cumpla todas las medidas vigentes.  Aunque hay que admitir que estas medidas son pasos hacia adelante, comparando con otros países occidentales, como por ejemplo EE.UU., son pasos dados a causa de los movimientos internacionales contra el cambio climático. Al ser un movimiento mayormente liderado y seguido por gente joven, los políticos adultos y conservadores no se lo han tomado muy serio.

En la mayoría de los países europeos el movimiento Fridays for Future, ha surgido alrededor de los institutos de secundaria, no como en España, dónde han sido las universidades dónde ha tenido mucha más repercusión. Yo he seguido el movimiento desde Alemania, como estudiante de universidad, dónde vi su despliegue internacional en pocos meses. Siendo estudiante específicamente en la carrera universitaria mencionada anteriormente, tampoco hubiera tenido mucho sentido perderme las asignaturas para acudir a las manifestaciones, aunque una vez sí que fui a una manifestación grande en Ulm. De hecho, creo que era y sigue siendo una manera muy positiva de divulgar ese pensamiento a través de las generaciones más jóvenes y liderada por los alumnos.
Cuando los partidos políticos de todo el mundo se enteraron de que su manera de gobernar repercutió en las generaciones más jóvenes perdiendo votos potenciales, empezaron a ponerse la pilas. Lamentablemente sigue habiendo gobiernos que todavía están en búsqueda de ellas.

Aunque no tenga que ver con el tema en cuestión, tengo que mencionar que hacer política para el próximo periodo legislativo es realmente el problema más grande que tiene la democracia moderna. Por no querer perder votos, los gobiernos occidentales democráticos no se atrevieron a establecer reglas y normas vinculantes que quizás hubieran afectado un poco a la libertad de cada uno, aunque si hubieran ayudado a mejorar el medio ambiente. Si se hubiera actuado años atrás, quizás no estaríamos en la situación grave en la que nos encontramos actualmente y no haría falta que una tal Greta Thunberg se enfade tanto ante la conferencia de NU. Ojalá se mejoran y por lo menos cumplan las promesas actuales de los gobiernos y las alianzas recientes formadas por economías, países y asociaciones parar limitar el calentamiento del planeta y así evitar más problemas futuros como la migración o hambrunas que afectarán a millones de personas. Porque sin normas y políticas vinculantes, pocos particulares y pocas empresas empiezan a cambiar su modelo productivo y económico.

Ilustración 2: Objetivos de mitigación en 2030 y 2050 de la Fundación Renovables. Año 1990 como base de cálculo

En mi opinión, unas normas y reglas más restrictivas respecto a las emisiones, no tienen nada que ver con restricciones de los derechos sociales. Unas leyes no retroactivas y vinculantes son la única opción de establecer una sociedad y economía sostenible, y si todavía no están presentes en la legislación de cada país, deberían ser implementadas, como el simple hecho de no deber matar a una persona o la libertad de expresión.
Esta sensación de los movimientos sociales se puede comprobar en amigos y conocidos. Los que no están metidos en el tema no han asumido la importancia que tiene un cambio de vida, de cada uno en particular, en la disminución del consumo energético y emisiones. Siendo realista, hay pocos amigos o conocidos que se interesen en profundidad por el tema o que incluso hayan cambiado ya su estilo de vida. En algunas amistades de hace muchos años, normalmente no digo nada y tampoco me quejo mucho si mi entorno social actúa de manera poco sostenible, aunque de vez en cuando propongo cambiar las cosas.

Básicamente es eso. La necesidad de leyes y normas tanto como sus entradas en vigor son, en mi opinión, la clave para salvar el planeta o por lo menos evitar disminuir los efectos del cambio climático. Dejar de subvencionar energías fósiles o prohibirlas, aumentar el rango de impuestos al CO2 o subir los precios de algunos bienes de (consumo como también los de la carne), serian metas muy efectivas al ser personales.
Las economías poderosas y los gobiernos tienen que aceptar el hecho de que este paso va a suponer un aumento de las inversiones y costes elevados. No va a ser fácil, considerando que una transición energética tiene que ser social para cada uno de los sectores productivos y sociales. No puede ser que las personas con menor potencial económico sufran más penalizaciones fiscales porque no tienen el dinero suficiente para invertir en una rehabilitación de su hogar.
El próximo párrafo forma parte del Plan Nacional integrado de Energía y Clima 2021-2030 y muestra lo que el gobierno español tiene previsto de invertir para la transición energética.

“Efectos macroeconómicos:

El PNIEC incorpora un análisis de los efectos sobre la economía y la industria española, el empleo y la salud pública. Concluye que el proceso de modernización hacia una economía descarbonizada movilizará unos 236.000 millones de euros entre 2021 y 2030. El 80% de estas inversiones se realizarán por parte del sector privado. El 20% restante, unos 47.000 millones, serán inversiones de las distintas administraciones públicas (nacional, autonómicas, locales y comunitaria), que actuarán como palanca de la importante financiación privada y que se centrarán, fundamentalmente, en ayudas al ahorro y la eficiencia energética -en especial, a la rehabilitación energética de viviendas- y en actuaciones asociadas a la movilidad sostenible.”

Ilustración 3: Líneas temporales de proyectos solares y eólicos

Los gobiernos actuales tienen que abordar que cambiar el modelo energético y económico para arreglar lo que se no se ha sabido concretar, como el caso de España, sufriendo un gran parón en la inversión de renovables al sufrir recortes del 55% en la retribución; repercutiendo en la pérdida de miles de puestos de trabajo. Una transición energética apoyada por todos los sectores económicos y sociales supondrá un gran beneficio económico para la sociedad.
Según un artículo de 2014 del Periódico de la Energía, el sector ha perdido en 10 años 1 de cada 3 empleados:

“La industria eólica es la que ha sufrido más el desempleo. De los 42.748 empleos perdidos en todo el sector, más de la mitad, unos 23.000 trabajadores han perdido su puesto. Otra de las industrias que ha sufrido un buen varapalo es la fotovoltaica. Desde 2008, en pleno auge del sector, esta industria empleaba a casi 28.000 profesionales. En 2013, solo quedan 10.767 trabajadores. 

El otro sector que ha sufrido un descalabro en empleo es la termosolar. Pero en un espacio de tiempo más corto. De 2011 a 2013 esta industria ha perdido más de 20.000 empleos, de los cuales 13.358 este año. 

En definitiva, el sector energético que más perjudicado se ha visto en los últimos años. Y no se ve fin al descalabro.“

Los lobbies alemanes productores y consumidores de carbón suelen argumentar que cerrar su industria provocará un desempleo de alrededor de 20 mil personas. Este lobby está liderado por Eurocoal, el lobby europeo del carbón y las grandes compañías de carbón alemanas como RWE.  Lo que no ven o no admiten, es que el sector de energías renovables tiene actualmente un potencial de 100 mil puestos de empleos. Además, hay que destacar que, de los 20 mil empleados del sector del carbón, más de la mitad tendrá que jubilarse en los próximos 10 años. Este ejemplo muestra perfectamente el beneficio que tiene una transición energética para todos y también el poder que sigue teniendo el sector del carbón en Europa. Según el periódico europeo Euractiv, hay un fondo de la Comisión Europea, que invierte cada año 40 Millones de euros para apoyar el sector de carbón. Eso significa que la UE financia también el lobby del carbón.

El siguiente gráfico compara el desarrollo del empleo en Alemania entre 2004 y 2015 del sector de carbón con el de las energías renovables. A causa de decisiones falsas de la política y restricciones económicas en Europa, hubo recortes en el sector de las renovables afectando también el empleo.

Ilustración 4: Desarrollo del empleo Renovables (amarillo) y carbón (rojo) – en Alemania
a la izquierda el eje Y muestra el número de empleados

No invertir ahora en energías renovables provocará recesiones económicas aún más grandes en un futuro cercano, unido a problemas humanitarios, catástrofes climáticas y conflictos políticos. Es nuestra única opción salvar lo que aún se puede, pero por encima de todo, será un gran beneficio y avance para toda la humanidad.

Para apoyar la política en esas decisiones y en ese empedrado camino, es importante tener una buena asesoría técnica y con experiencia como la Fundación Renovables. Indirectamente puede que esta haya sido también una de las razones por las cuales estaba convencido de hacer las prácticas en la Fundación Renovables. Una comunidad siempre es más poderosa y alcanza más gente que un individuo en solitario. Buena difusión y promoción de las metas acelerarán la transición energética y ayudarán a cambiar los hábitos de cualquier persona. La meta principal, poder frenar el calentamiento global, actuando de manera sostenible y responsable, sigue siendo real y alcanzable. Ese pensamiento básico se desarrolló en los últimos años de mi vida y se está consolidando aquí en Madrid, en mi periodo de prácticas en la Fundación Renovables.

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