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La promoción en España tras la reforma

20 julio, 2015

La reforma del sector renovable que lanzó el Gobierno hace ya unos años cayó con todo su tonelaje sobre un sector al que, a mi humilde juicio, nada podrá aplastar. Tengo el privilegio de dirigir una empresa de promoción de energía eólica en España y tras la citada reforma decidimos continuar e incluso aumentar nuestro esfuerzo por desarrollar parques eólicos en este bendito país. Explicarlo resultaría aburrido, por eso prefiero contaros una serie de historias que ilustran nuestra decisión de por qué y cómo decidimos promover tras la reforma.

 

Primera historia: o se es, o no se es

Corría el siglo III antes de Cristo cuando Pingala, un matemático indio, describió por primera vez un sistema de numeración binario. También cuando descubrió el concepto del número cero. Número cero que, por cierto, parece resultar de un atractivo irresistible para los legisladores de nuestro sector.

Este sistema, donde solo existe el cero o el uno, donde o se es o no se es, ya inspiró a Shakespeare en su momento, así que no veo por qué no debía de ser el punto de partida de nuestro replanteamiento de estrategia.

Así, tras la reforma, lo primero que nos preguntamos fue: ¿la eólica será o ya no será nunca más?

Para encontrar respuesta a esta duda, tuvimos que acudir a otras historias.

 

Segunda historia: el precio de pertenecer a una marca

Año1940. Dos hermanos, Dick y Mac McDonald crean McDonald’s. En 1948 introducirían la comida rápida. Pero el gran despegue lo logran con la primera franquicia.

Es muy interesante el concepto de una franquicia. Al franquiciado le da poder de negociación, imagen, atractivo para los clientes y para los proveedores,… pero también le limita. A partir del día en que firma el contrato de franquicia, está obligado a aceptar ciertas decisiones del franquiciador, o a consensuar otras con el resto de franquiciados.

En 1986 España firmó un contrato “parecido” con la Unión Europea. Desde entonces, España ya no es (o no debería de ser) autónoma e independiente en sus decisiones de, por ejemplo, el fomento de las energías renovables.

Nos consta que todos los franquiciados firmaron en 2007 unos objetivos de obligado cumplimiento que España no alcanzará, ni con el tirón hacia abajo de la crisis, si no implanta más energía eólica antes del 2020.

Me pagan por definir estrategias viables y no por escribir guiones para películas de ciencia ficción, así que he de confesar que, personalmente, hace ya mucho tiempo que dejé de creer que estos objetivos se iban a cumplir en el plazo marcado. Pero sí creo que se van a tener que cumplir con no demasiado retraso.

 

Tercera historia: las cosas no pasan hasta que suceden

Un año antes de que McDonald’s abriese su primera franquicia, ningún atleta lograba correr la milla en menos de 4 minutos. No consta que las hamburguesas influyeran en ello. El caso es que hubo infinidad de intentos de bajar del minuto en la milla, pero parecía una barrera infranqueable. Algunos expertos aseguraban que era un límite del propio cuerpo humano y resultaba imposible de superar.

El 6 de mayo, en Oxford, un estudiante británico de medicina llamado Roger Bannister, hizo lo imposible y detuvo el cronómetro en 3:59,4.

Pero esa no es la parte de la historia que me motiva. Lo más interesante, lo increíble del ser humano, es que tan solo 46 días después, un australiano, John Landy, mejoraba el récord de Bannister en Finlandia. Y poco después otro atleta también bajó de 4 minutos. Y a continuación otro en otra parte del mundo. Y otro. Y en agosto Bannister y Landy competían juntos y los dos bajaban de 4 minutos.

Bajar de 4 minutos era imposible… hasta que dejó de serlo, y empezó a estar al alcance de muchos.

Esta tercera historia es la más importante de por qué sigo creyendo en la energía eólica.

El mundo no es perfecto. Pero eso no hace falta que suba nadie al estrado a contarlo y menos aún con un PowerPoint.

Las normas son imperfectas, y las personas somos subjetivas.

A eso hay que añadirle que el sistema establecido parece imposible de cambiar. Es fuerte y viene de antiguo.

Ir más allá de los objetivos 2020 parece casi imposible hoy. Demasiados intereses en juego.

Pero era imposible correr una milla en menos de 4 minutos.

Si escribías “España” en Google y dabas a “voy a tener suerte”, hasta hace poco te salía ”país bipartidista”. Y ya hay 4 que han batido la barrera de la milla.

Para muchos es imposible que España busque un abastecimiento 100% con renovables.

Para casi todos es imposible que el almacenamiento de energía a gran escala se resuelva pronto.

Para los que dominan el sistema político y económico es inviable cambiar a un modelo energético completamente sostenible. Y por eso mismo a los que no dominan el sistema les parece imposible que se detenga a tiempo el cambio climático.

Pero cuando Bannister logró lo que parecía imposible, ya todos lo lograron. Había más de barrera psicológica que de barrera real.

No creo que Elon Musk con sus coches y baterías Tesla haya logrado bajar de los 4 minutos en la milla, pero creo que ha estado a punto de hacerlo y eso puede que abra los ojos a muchos.

Para los que dominan el sistema político y económico es inviable cambiar a un modelo energético completamente sostenible. Y por eso mismo a los que no dominan el sistema les parece imposible que se detenga a tiempo el cambio climático.

 

“Tanto científicos como gobiernos saben desde hace muchos años que el cambio climático es irrefutable y que es resultado de la quema de los combustibles fósiles y otras actividades humanas. El cambio climático tiene un precio y es mucho más alto que invertir en las alternativas ya que afectará de manera dramática a la producción de alimentos, al abastecimiento de agua potable, a la disponibilidad de tierras o a la misma continuidad de las actividades humanas a causa de fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y devastadores”. Es una afirmación muy preocupante de José Manuel Moreno, miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas.

Aquí encajaría una cuarta historia, la del descubrimiento de la miopía. Pero, ahora que no me lee mi hijo, que cree que lo sé todo, no me la sé. Y me da igual. No quiero que mi hijo, ni los vuestros, me recuerden por saberme la historia de la miopía, si no por haber hecho todo lo posible por defender de los miopes el mundo que mi hijo me ha prestado. Y de verdad que no lo veo tan difícil por dos razones: primera, porque tengo la razón y, segunda, porque tengo las herramientas.

Tengo la razón porque los científicos, casi de forma unánime, me la dan y aseguran que el cambio climático es real, está causado por la emisión de Gases de Efecto Invernadero y es de consecuencias más inmediatas de lo que muchos quieren creer y mucho más devastadoras de lo que nadie quiere aceptar. Es absurdo discutir sobre la cantidad de reservas de combustibles fósiles que quedan en la Tierra, cuando la quema de la quinta parte de las reservas conocidas ya ocasiona daños catastróficos en el clima, daños que sufrirán nuestros hijos.

Y tengo las herramientas porque en el mundo manda la economía, nos pese lo que nos pese, y las energías renovables, con la eólica al frente, son ya tan competitivas como se les exigía hace años. Solo falta que logremos que todas las energías hagamos las cuentas incluyendo todos los costes y externalidades para que el mundo abra los ojos a la verdadera competitividad de la eólica. Y si encima consideramos riesgos a las personas y al medio ambiente, ya no habrá posibilidad de duda de que la energía eólica es la mejor energía a nuestro alcance hoy en día.

Se agotan las razones para no hacer una transición a un sistema energético basado en las renovables. Y creo que antes de lo que los expertos suelen informar a quiénes les pagan los informes, llegará ese cambio. Y haremos más renovables, más eólica, eficiente, viable y sostenible.

 

Se agotan las razones para no hacer una transición a un sistema energético basado en las renovables. Y creo que antes de lo que los expertos suelen informar a quiénes les pagan los informes, llegará ese cambio. Y haremos más renovables, más eólica, eficiente, viable y sostenible.

Por todo ello, la respuesta a la primera historia, al ser o no ser, es “ser”. Sí. Creemos que se desarrollarán más parques eólicos en España en los próximos años. Y por eso hemos seguido y seguimos invirtiendo. Y ¿cómo?

 

Ahora sí, cuarta historia: del transbordador espacial y el culo de dos caballos

Los cohetes laterales de la lanzadera espacial se construyen en Utah y se transportan en tren hasta Cabo Cañaveral. En el trayecto hay algún túnel de dimensiones obviamente algo mayores, pero tampoco exageradamente mayores, que la anchura de la vía. Y la anchura de la vía del tren es de casi metro y medio. Y es de casi metro y medio porque las primeras vías de tren en Estados Unidos las construyeron con la experiencia de los ingleses y ese era el ancho de las vías en Inglaterra. Y es que las primeras vías de tren de Inglaterra fueron diseñadas por constructores de carros y ese era el ancho habitual que tenían los carros. Ancho lógico porque muchos caminos tenían dos roderas empedradas separadas esa distancia. Caminos de la época de los romanos, quienes, con una lógica aplastante, habían sumado el ancho del culo de dos caballos. Así que ese es el ancho que condiciona la dimensión de los cohetes del transbordador espacial. Hay al menos dos conclusiones interesantes: una: a los actuales ingenieros no les llena de alegría que esa sea la dimensión máxima para sus diseños, pues hubiesen preferido hacerlos más anchos. Y dos: aun así los ingenieros actuales agradecen a los romanos que usasen dos caballos por carro y no uno solo.

Está historia es casi cierta. Pero como tiene los ingredientes que una historia debe de tener, y me hizo aprender algo en su día, la aceptamos como parte del razonamiento.

Efectivamente hay momentos, y no es fácil saber cuáles exactamente hasta que han pasado, en los que hay que replantearse las cosas. Tras la desaparición de la tarifa ¿tenía sentido mantener el tamaño de los parques en casi 50 MW? ¿Y por qué no de 1 MW o de 500 MW?

Hoy en día todos lo vemos pero la inercia es difícil de despistar y hace años nuestra decisión de proyectar parques muy pequeños o muy grandes sonaba bastante estrafalaria. “Pequeños” si aprovechan “huecos” de conexión en redes de distribución. Con una línea de conexión corta y económica. “Grandes” buscando economías de escala y acceso a redes de transporte.

Pero insisto, me pagan por pensar de forma práctica y no por escribir cuentos. Y parques de 150 MW o mayores son poco adecuados para una empresa como la nuestra, muy sólida pero no exageradamente enorme. Podíamos haber unido fuerzas con otros desarrolladores e iniciar juntos estos grandes proyectos, pero de verdad que esta estrategia sonaba extraña hace no muchos años. Así que, cuando uno cree en su idea, sigue adelante. El gran desembolso, el que podría desestabilizar una empresa, es en el momento de la inversión en la construcción, incluida la adquisición de los aerogeneradores. Para eso, gracias a la “agilidad y sencillez” de la normativa española, queda aún margen. La estrategia se diseñó para buscar uno o varios socios cuando los proyectos estuviesen más avanzados y cuando se recuperase un entorno favorable al desarrollo de la eólica de nuevo. Ese momento ya ha empezado.

De igual forma que no quisimos que el trasero de dos equinos condicionase el tamaño de nuestros desarrollos futuros, tampoco dejamos que lo hiciese el estado de la tecnología. Ahí uno tiene que jugar a ser futurólogo. No es grave. Si te va mal, siempre puedes poner un 902 y predecir el futuro en Telecinco de madrugada. Pero nos fue bien. Apostamos por desarrollos que darían un salto importante en el aprovechamiento de vientos no muy fuertes. Creímos en el desarrollo de materiales y diseños más eficientes y resistentes. Apostamos por eso por varias razones, pero principalmente por estas dos: porque hay muchos más emplazamientos de vientos moderados y suaves que de vientos fuertes cerca de las zonas pobladas y porque el acceso, y la obra civil en general, son mucho más sencillos y económicos en una meseta que en el Cabo de Hornos. Es decir, un desarrollo tecnológico muy intenso en el aprovechamiento de vientos fuertes probablemente tendría que ir de la mano de una inversión importante en desarrollar modos de transporte y de obra civil en emplazamientos complejos.

Por ello, centramos nuestras promociones en zonas de vientos moderados a las que se pudiera llegar con piezas de grandes dimensiones.

 

Quinta historia: despegarse de las debilidades

Corrían los años 70 cuando el Dr. Silver intentaba mejorar un adhesivo. Pero fracasó. Lo único que logró fue un pegamento muy débil. Lo normal hubiese sido lamentarse y tirarlo a la basura. Pero Silver no lo hizo. Trató de pensar para qué podía servir aquel adhesivo. No encontró utilidad. Sin embargo, un asistente a un seminario de Silver, un tal Fry, era aficionado a los himnos, al canto, y estaba frustrado porque el separador de páginas se le caía constantemente de su libro de himnos. Así nacieron los post-it.

Cada empresa ha de analizarse muy honestamente a sí misma y repetir ese análisis con cierta frecuencia. Hay que conocerse bien para jugar el papel adecuado. Nuestra empresa, tras la reforma, no tenía activos renovables en funcionamiento en España. Nuestro ámbito de actuación geográfica está limitado a España, aunque empezamos a movernos en Panamá y otros países de la zona. Es algo normal en una multinacional que posee filiales en 10 países. Pero teníamos y tenemos el mejor equipo con el que he trabajado nunca, tanto en España como en la central en Alemania. Y nuestra diversificación mantenía y mantiene un beneficio neto en el grupo. Funcionamos con poco amor al riesgo, pero también con una gran constancia en aquellas labores que empezamos. La estructura jerárquica es muy plana por lo que la toma de decisiones es fácil y rápida.

Cada empresa tiene sus fortalezas y también sus debilidades. Aprovechar las fortalezas no parece lo más difícil. Pero aprender a sacar provecho a una aparente debilidad marca la diferencia.

Procuramos hacer ambas cosas. Ya desde antes de la reforma apostamos por un equipo muy bueno y polivalente. España es uno de los países con mejor oferta de servicios en energía eólica del mundo. Probablemente el mejor. Podíamos encontrar servicios especializados para lo que necesitásemos y eso no desaparecería de la noche a la mañana. Ello nos decidió a no sobredimensionar en modo alguno el equipo de nuestra empresa en España.

Los obstáculos técnicos son muy importantes, pero no me atrevería a decir si mayores o menores que los provocados por la mala comunicación. Al fin y al cabo, aún no son ordenadores los que analizan los proyectos, si no personas. Y las personas, cuando no hay comunicación, rellenamos esos vacíos con historias que nos inventamos. No siempre reales ni buenas. Hemos dedicado mucha atención a la formación en comunicación del equipo. Ser una multinacional con sede en Alemania nos ha permitido el acceso al mercado de financiación internacional. Existir, y ser especialistas en viento, desde 1996 es un buen currículum.

Así pudimos obtener respaldo al desarrollo en estos años post-reforma.

¿Ha sido todo perfecto? ¿Hemos rebosado de éxito en nuestra actividad tras la reforma? Claro que no. Churchill tenía una definición muy acertada. Decía: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

Y el, para muchos, jugador de baloncesto que más éxito ha tenido en la historia, seguía una filosofía que también me ha guiado en momentos clave: “Puedo soportar el fracaso, lo que no puedo soportar es no intentarlo”.

No animo a nadie a que vaya de fracaso en fracaso, pero sí a que no deje de intentarlo sin perder el entusiasmo, porque tenemos la razón y tenemos las herramientas.

Han sido, y aún son, tiempos complicados y hemos vivido fracasos en la medida en que no logramos los éxitos previstos. Pero una de las claves de la solidez de nuestra empresa es la alineación de valores. Todos cuantos formamos parte de esta empresa creemos en la energía eólica, creemos en lo que hacemos, estamos convencidos de que es lo que hay que hacer, lo que, en nuestro caso, España, necesita. Y esa alineación de valores es fundamental para luchar todos los días, para levantarse cuando te caes, para redefinir estrategias tras una reforma como la que sufrimos y para hacer lo que haces con la máxima calidad.

Todos cuantos formamos parte de esta empresa creemos en la energía eólica, creemos en lo que hacemos, estamos convencidos de que es lo que hay que hacer, lo que, en nuestro caso, España, necesita.

 

Séneca, que tenía más tiempo para pensar que la media de los que estamos aquí, decía que “suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”. Dudo que haya un país con profesionales y empresas mejor preparados en energía eólica que el nuestro. Y las oportunidades están comenzando a salir de nuevo.

Quiero terminar dándole de nuevo la palabra a Churchill, con una frase de la que a veces hay que echar mano cuando lo que te afecta en un momento dado está fuera de tu control. Y no, no es el “sangre, sudor y lágrimas”, sino “un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad”.

Nada más lejos de mi intención que animar al Gobierno a ponernos más dificultades, pero sí quiero transmitiros a todos que la energía eólica en España tiene un futuro lleno de oportunidades que nadie va a poder parar. Sigamos intentándolo porque las cosas parecen imposibles… hasta que alguien hace que sucedan. Y ya está empezando a suceder.

Gracias.

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