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La Tercera Guerra Mundial contra la naturaleza

Incendios en las selvas, extensión de los desiertos, derretimiento de los glaciares y polos y una gran cantidad de refugiados climáticos. ¿La Tierra aún puede ser salvada? Es cierto que los científicos se equivocaron en el pasado con los resultados de los estudios sobre el cambio climático. Pero solamente en el punto de la velocidad y la gravedad con la que avanza.

La Tercera Guerra Mundial Contra La Naturaleza
6 septiembre, 2019

“La humanidad está perdiendo el control sobre su propio entorno”, alerta el científico del Instituto de Potsdam (Alemania) para la Investigación Climática, Stefan Rahmstorf. Según el jefe de departamento de análisis de la Tierra y asesor de la canciller alemana Angela Merkel la humanidad está luchando la tercera guerra mundial en contra la naturaleza.

Glaciólogos admiten que el hielo se está derritiendo tres veces más rápido de lo que se había previsto hace 10 años. Considerando el aumento del nivel del mar de este siglo, deberemos calcular utilizando metros y no centímetros, como se había previsto a principios del 2000.  Si la humanidad sigue actuando de esta manera, ciudades como Hamburgo, Bangladesh, Río de Janeiro o Nueva York serán parcial o totalmente inhabitables. Unos mil millones de personas residen actualmente a un nivel de menos de 20 metros sobre el mar.
Además, estamos perdiendo el objetivo de 1,5 grados por un amplio margen. Según Stefan Rahmstorf, la media de temperatura global subirá entre 5 y 9 centígrados y la consecuencia será que Europa se parecerá climatológicamente a África. En su opinión, la probabilidad de alcanzar el punto de inflexión climática o de no retorno es cada vez mayor. Después de eso, ya no tendríamos la oportunidad de sobrevivir en este planeta como homo sapiens.

Por eso propone 5 puntos claves para evitar el peor escenario, conseguir una energía 100% renovable para el 2035, eliminar lo antes posible, el uso de los combustibles fósiles, aumentando sus impuestos y duplicar el transporte público como una medida de transición rápida del sector de movilidad, potenciar una agricultura ecológica y finalmente una reforestación para fijar el CO2, sobre todo las zonas que han quedado desérticas.

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