La Unión Europea da la espalda al Pacto Verde al permitir invertir en proyectos de GNL en su estrategia de energía asequible y segura

Bruselas permitirá inversiones en proyectos gasistas en terceros países
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Bruselas permitirá inversiones en proyectos gasistas en terceros países y deja claro que la importación de gas será clave para el futuro energético del continente.

Con esta medida, la UE se aleja un poco más de los principios del Pacto Verde y pierde la oportunidad de apoyar los planes de seguridad y eficiencia en las tecnologías renovables, mucho más baratas.

Madrid, 26 de febrero de 2025-. La Unión Europea (UE) ha aprobado este miércoles el Plan de Acción para la Energía Asequible, un documento destinado a reducir los costes energéticos. Desde la Fundación Renovables evidenciamos que el documento está lejos de alinearse con los principios del Pacto Verde Europeo, ya que plantea elevar las inversiones en proyectos de GNL en países externos a la UE para conseguir así precios más bajos a través de contratos a largo plazo.

La propuesta habla de invertir directamente en proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) en otros países con el fin de conseguir ventajas en los precios y, según el texto, “preparar el sistema energético para el futuro”, arguyendo la seguridad de suministro. Esta decisión supone un cambio radical en las políticas que Bruselas ha venido impulsando en torno a la adquisición de gas y que nos hará más complicada la independencia y soberanía energética.

Tras estallar la guerra en Ucrania las estrategias de compra de gas tuvieron una mirada más cortoplacista y destinada a garantizar un suministro volatilizado como consecuencia del conflicto. De hecho, se aprobó un mecanismo temporal para coordinar compras conjuntas de GNL a terceros países.

Con esta nueva decisión, Europa deja claro que las políticas comerciales de gas son a largo plazo y se hará más dependiente de terceros países, con el riesgo de no invertir los esfuerzos necesarios en la electrificación de la demanda de energía y la expansión de las renovables. Además, se deja abierta la posibilidad de que los Estados puedan actuar como inversores y tener participaciones en proyectos de GNL en terceros países.

El documento, que plantea que los países exploren “la opción de compromisos contractuales a más largo plazo para hacer que los precios sean más estables”, incide en la idea de vincular la seguridad de suministro al sector fósil, a pasar de su volatilidad, y apuesta por el GNL como tecnología de futuro, lo que contraviene los principios básicos del Pacto Verde.

Desde la Fundación Renovables consideramos que este apartado del plan es un grave error y una oportunidad perdida para acelerar la transición energética. Las tecnologías renovables son la fuente de energía que más pueden contribuir a abaratar los costes, además de ser una herramienta útil para frenar la oscilación de precios de otras fuentes de energía como el gas o el petróleo.

Por otro lado, el texto sugiere acelerar los procedimientos para la autorización de reactores nucleares, tanto viejos como nuevas construcciones, lo cual es realmente preocupante ya que Bruselas vuelve a lanzar un mensaje a favor de una tecnología que está lejos de ser asequible, además de los graves problemas de seguridad relacionados con el tratamiento de residuos radiactivos.

En sintonía con los intereses de Trump

Esta decisión va en sintonía con los intereses de EE. UU. y de las exigencias del presidente Donald Trump, que reclamó recientemente a la UE que incrementase las compras de energía a su país para evitar aranceles.

En el último año EE. UU. incrementó sus exportaciones de GNL un 4,3%, siendo Europa el principal destino de las ventas. No obstante, los países de la UE redujeron las compras de GNL norteamericano un 19% respecto a 2023, de ahí que Trump amenazara con abrir una nueva guerra comercial.

Aunque es cierto que el plan no habla directamente de países concretos, la idea de fomentar inversiones en territorios extraeuropeos apunta directamente a EE. UU., olvidando que la mayor parte de la producción de gas en este país se realiza a través de fracking, una práctica prohibida en Europa.

“Permitir invertir en infraestructura gasista en otros países no es una muestra más de la vuelta al imperialismo que se está levantando por la gracia de EE. UU. y Rusia. Según este plan, una de las soluciones para la seguridad del suministro es fomentar el gas mediante prácticas de colonialismo extractivista. Es un error grave que desviará fondos que deben destinarse a la electrificación mediante renovables y a la expansión de medidas de eficiencia, así como a fondos sociales para disminuir las desigualdades”, argumenta Ismael Morales, responsable de Política Climática de la Fundación Renovables.

Más Información
Alejandro Tena, responsable de Comunicación
alejandro.tena@fundacionrenovables.org

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