La saturación de las redes de distribución: un atasco que no es físico, sino de gestión

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  • La Fundación Renovables publica un informe que intenta responder hasta qué punto la red de distribución española actúa como factor limitante en la electrificación.
  • La saturación de los puntos de conexión se sitúa en torno al 94%, lo que impide conectar nueva demanda en muchas zonas del país, cuando el factor de utilización es menos del 16%.

 

Madrid 28 de septiembre de 2026.- En medio del shock energético que está provocando la guerra de Irán, de la necesidad que tiene España de electrificar su economía para reducir su dependencia fósil y de la incertidumbre por la proliferación de los centros de datos, la Fundación Renovables pone la lupa en las redes de distribución, una infraestructura que hoy es incapaz de absorber, gestionar, distribuir y conectar toda la demanda que está a la en espera de obtener acceso. El nuevo informe Redes de distribución, de freno a motor de la electrificación sale a la luz en pleno debate sobre el despliegue masivo de la infraestructura que necesita la Inteligencia Artificial, su regulación y sus impactos, entre ellos la presión sobre las redes eléctricas, ya saturadas.

El documento intenta dar respuesta a una pregunta clave: hasta qué punto la red de distribución española actúa como factor limitante en la electrificación, indispensable para alcanzar los objetivos marcados en el PNIEC, que, a su vez, forman parte de la legislación elaborada para el cumplimiento del Acuerdo de París.

Se realiza un riguroso mapeo del estado de las redes de distribución en el territorio y sus condiciones técnicas, analizando la capacidad de acceso ocupada, la disponible y los tipos de tarifa.  Una vez identificadas las problemáticas resultantes, el informe propone una serie de medidas de mejora que permitan acelerar la electrificación en España.

La saturación no es física

Es cierto que las limitaciones de las redes eléctricas son una problemática y un reto compartido a escala global. Cualquier país que quiera alcanzar los escenarios de reducción de emisiones fijados para 2030 tiene que adaptar las redes eléctricas a través de su expansión, modernización y digitalización.

A nivel nacional, si tenemos en cuenta que la última actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé una demanda de 353 TWh en 2030, frente a los 248 TWh de 2024, ampliar la capacidad de las redes para añadir la conexión de 105 TWh nuevos es crucial para alcanzar los objetivos fijados.

En este sentido, los permisos concedidos para proyectos energéticos superan con creces los objetivos finales fijados. Por ejemplo, los 12 GW habilitados para conexiones de centros de datos, cuando la Estrategia de Inteligencia Artificial del Gobierno propuso solamente 2,5 GW. La saturación de los puntos de conexión se sitúa en torno al 94%, lo que impide conectar nueva demanda en muchas zonas del país, cuando el factor de utilización es menos del 16%.

El informe evidencia que liberar capacidad de red para conexión de nueva demanda no requiere necesariamente el despliegue de nueva infraestructura, sólo una optimización del uso y gestión del sistema existente, así como una revisión de los permisos actualmente concedidos y evitar que se conviertan en un activo transaccionable. En este punto, es necesario cambiar el concepto de acceso a la red, evitando que el primer promotor que llegue, sin atestiguar un proyecto maduro detrás, se le conceda acceso y bloquee la llegada de proyectos más desarrollados.

Desde el punto de vista de la propiedad de las redes de distribución en España, solo cuatro empresas controlan el 95 % de todos los puntos de suministro del país, pese a que existen más de 300 empresas de distribución. La concentración territorial y física de los operadores del sistema (DSO) es tan relevante que los usuarios no pueden elegir su empresa distribuidora, ya que viene determinada por la localización geográfica, lo que limita sus grados de acción.

Esta situación ocasiona que la red de distribución sea una estructura rígida, concentrada y oligopólica, tanto física como empresarialmente. La escasa competencia genera dificultades para la electrificación de la demanda y el acceso de nuevos actores, poca flexibilidad para la integración de autoconsumo y renovables distribuidas, así como un reparto poco equitativo de costes y beneficios entre los diferentes usuarios y territorios.

Posibles soluciones

La Fundación Renovables reclama una mayor transparencia y control sobre las inversiones de las distribuidoras, con auditorías periódicas y una planificación de las redes a largo plazo, coordinada a escala nacional y ajustada a las necesidades del sistema. Para ello, considera necesario reforzar la cooperación entre distribuidoras, regulador y consumidores, con un marco estable que incentive las inversiones anticipadas y la innovación.

También apuesta por aprovechar mejor la capacidad existente mediante conexiones flexibles y una mayor transparencia de los datos. La Fundación considera necesario profundizar en la metodología de conexiones flexibles de la CNMC para desbloquear capacidad y facilitar la incorporación de nueva demanda, así como crear un observatorio nacional de las redes de distribución y una plataforma digital única con mapas de capacidad homogéneos y datos accesibles.

Por último, reclama cambios en la gobernanza de unas redes altamente concentradas, incluida la recuperación progresiva de la propiedad pública cuando existan incumplimientos reiterados de las inversiones o falta de innovación, tal como ocurre en los modelos de participación pública y cooperativa existentes en otros países europeos.

-Puedes acceder al informe aquí.

 

 

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