La mayor inversión aeroportuaria de la historia choca con los objetivos climáticos

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  • Las inversiones previstas tendrán importantes impactos negativos sobre la biodiversidad y la salud de las personas, y son inviables en el escenario de crisis energética.
  • Las organizaciones firmantes demandan que las cantidades presupuestadas se inviertan en un modelo de movilidad que priorice aquellos modos de transporte más utilizados por el conjunto de la población y garanticen una movilidad sostenible.

 

Madrid, 016 de septiembre de 2026.- Las entidades firmantes del presente comunicado, entre las que se encuentra la Fundación Renovables, muestran su rechazo ante la política de ampliaciones de capacidad aeroportuaria contenida en el Documento de Regulación Aeroportuaria 2027-2031 (DORA III) aprobado ayer por el Consejo de Ministros. El plan, que contempla un volumen de inversiones récord de 12.888 millones de euros (9.991 millones de euros de inversión regulada) prevé ampliaciones de capacidad en una docena de infraestructuras tanto en la Península como en los archipiélagos canario y balear.

En un contexto en el que España ha asumido el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte un 42 % para 2030 respecto de 2005, la aprobación del DORA III supone dar luz verde a un plan que sigue reforzando el transporte más contaminante. Este anuncio es incompatible con la lucha contra la emergencia climática y supone un retroceso en los esfuerzos para reducir las emisiones del sector del transporte, el más emisor de la economía española, con una contribución del 34,2 % al total de las emisiones de gases de efecto invernadero en España en 2025.

La construcción o ampliación de grandes infraestructuras de transporte en favor de uno de los modos con mayores impactos, como el aéreo, avanza en sentido contrario al que se necesita en el contexto actual de crisis climática, energética y de biodiversidad, por las siguientes razones:

1. Impactos climáticos

Mientras el resto de sectores de la economía hacen progresos en la reducción de sus emisiones, la aviación constituye uno de los pocos sectores que las aumenta año tras año (+30 % en la UE entre 2005 y 2025). En España, entre 2013 y 2019, las emisiones de CO₂ asociadas al transporte aéreo aumentaron un 48 % en los vuelos internacionales y un 30 % en los vuelos nacionales, cifras muy superiores a las de otros Estados miembros de la UE. En 2024, el transporte aéreo en España emitió 22,6 millones de toneladas de CO₂, lo que convirtió a España en el segundo mayor emisor de la UE. Si tenemos en cuenta las emisiones del transporte aéreo nacional e internacional, las emisiones del sector representaron el 8,4 % del total de emisiones de España en ese mismo año. Según un estudio de The International Council on Clean Transportation, las ampliaciones de los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca supondrían 35 millones de toneladas de CO₂ adicionales, el equivalente a todas las emisiones de Portugal durante un año.

A falta de combustibles alternativos asequibles y en cantidades significativas en el corto y medio plazo (en 2024, tan solo el 0,6 % de todo el combustible de aviación suministrado en la UE fue SAF), desarrollar una política estructural de ampliación de la capacidad aeroportuaria como la planteada en el DORA III equivale necesariamente a seguir aumentando el consumo masivo de combustibles fósiles. Por tanto, pone en riesgo el cumplimiento de los compromisos suscritos por España tanto en el ámbito internacional (Acuerdo de París, Ley Europea del Clima) como estatal (Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo, Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030).

La estrategia de descarbonización de la movilidad en los próximos años requiere de un cambio modal decidido de vuelos hacia el transporte ferroviario, que es necesario potenciar ofreciendo más servicios atractivos y limitando a la vez la oferta aeroportuaria. Es ahí donde debe dirigirse la inversión de forma prioritaria, no a la ampliación de infraestructuras insostenibles.

2. Calidad ambiental: contaminación atmosférica y ruido

Además de la emisión de GEI, el transporte aéreo es la causa de la generación de enormes cantidades de contaminantes atmosféricos que afectan al bienestar y la salud de millones de personas. Según un estudio de Transport & Environment, la emisión de partículas ultrafinas por el tráfico aéreo en los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca, en torno a los cuales viven más de 8 millones de personas, sería la causa de 52 205 casos de hipertensión, 64.918 casos de diabetes y 5.340 casos de demencia, algunas de las cifras más elevadas de la UE.

Por su parte, el ruido constituye uno de los impactos más nocivos para la salud y el bienestar de la población cercana a los aeropuertos. Como han demostrado decenas de trabajos científicos, la exposición constante al ruido de los aviones es causa de toda una serie de enfermedades y afecciones a la calidad de vida de las personas. Sin embargo, millones de ciudadanas y ciudadanos sufren un sobrevuelo constante de sus hogares y municipios que, en el caso de los aeropuertos de mayor tráfico, supone elevados niveles de ruido cada pocos segundos o minutos.

3. Impactos sobre los ecosistemas y la biodiversidad

El tráfico aéreo y la operativa de las infraestructuras aeroportuarias suponen importantes afecciones a los hábitat y poblaciones existentes en estos entornos. Los elevados niveles de ruido, la contaminación atmosférica y la polución lumínica son causa de degradación de los hábitats, así como de graves afecciones en la comunicación, alimentación y reproducción de las especies.

Esto es especialmente preocupante en el caso de Barcelona – El Prat, ya que la ampliación del aeropuerto afectaría a algunas zonas de la Ricarda y el Remolar, espacios protegidos por la Red Natura 2000. La ampliación de la tercera pista agravaría, además, el estado precario en el que se encuentra la hidrología de estos humedales, así como el sistema global de acuíferos, que representan una reserva de agua potable estratégica para el área metropolitana de Barcelona y contribuyen al buen estado de los espacios naturales y agrarios del delta del Llobregat.

4. Aumento de la presión turística

El transporte aéreo constituye, a día de hoy, un aliado imprescindible para seguir incrementando la llegada de turistas nacionales e internacionales a destinos de todo el Estado. Algo que ha sido objeto de importantes protestas en las últimas semanas (y que de nuevo será objeto de una nueva movilización el domingo 20 de septiembre en Barcelona, Ibiza y Palma de Mallorca), y que agrava otros problemas como el encarecimiento de la vivienda, la sobrecarga de servicios públicos como sanidad y transporte, o la ocupación de espacios públicos, entre otros.

Por todo ello, las organizaciones firmantes de este comunicado demandan al Gobierno, por un lado, la suspensión de los planes de ampliación de la capacidad aeroportuaria contemplados en el DORA 2027 – 2031 para llevar a cabo un análisis crítico de sus potenciales impactos sociales, climáticos y ambientales.

Y, por otro, el diseño de estrategias de transición justa en los ámbitos del transporte y del turismo que reduzcan la dependencia del modelo turístico de masas y apuesten por la movilidad y el turismo sostenibles, de manera que se maximicen los beneficios económicos y la equidad social y territorial, al tiempo que se minimizan los costes medioambientales.

 

Organizaciones firmantes:

Amigas de la Tierra, Comisiones Obreras, ECODES, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Fundación Renovables, Promoció del Transport Públic (PTP), SEO/BirdLife, Transport & Environment (T&E), WWF.

 

 

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