Madrid, 02 de junio de 2026.- Un nuevo informe del grupo consultor AFRY, encargado por Beyond Fossil Fuels, que ha contado con el aporte de Fundación Renovables, revela que en tan solo ocho países europeos, proyectos de energía renovable y almacenamiento por valor de 100.000 millones de euros se encuentran estancados en las listas de espera para su conexión a la red de distribución. En España, este retraso asciende a 7.000 millones de euros, lo que pone de manifiesto la creciente presión sobre las redes de distribución, dado que el despliegue de energías renovables se acelera más rápido que la capacidad de la red.
Si bien España se ha convertido en uno de los principales mercados europeos de energía solar y eólica, un número cada vez mayor de subestaciones y puntos de conexión se encuentran saturados, lo que genera largas listas de espera para nuevos proyectos de energía renovable y almacenamiento y contribuye a la limitación de la energía limpia.
El almacenamiento en baterías es fundamental para la solución, no solo para permitir una mayor proporción de energía solar y eólica, sino también para garantizar que la generación limpia existente no se desperdicie cuando la capacidad de la red sea limitada. La magnitud del desafío ya es evidente: la lista de espera de proyectos de almacenamiento en la red de España representa alrededor del 40% del objetivo nacional de almacenamiento del país, lo que indica que el despliegue se está expandiendo rápidamente a nivel de distribución, mientras que la red necesaria para soportarlo se queda rezagada.
Los responsables políticos, los reguladores y los operadores de sistemas de distribución (OSD) solo han dado pasos limitados para mejorar la gobernanza, la planificación y los procesos de conexión. La brecha entre la ambición política y la realidad de la red ya se percibe a nivel local. Municipios como Terrassa quieren invertir en energías renovables en edificios públicos y empresas para generar energía limpia más barata y compartirla con los residentes. La ambición existe; la infraestructura, no.
El informe insta a los operadores de sistemas de distribución a mejorar significativamente su gobernanza y sus procesos administrativos para que la transición energética se concrete donde más importa: en las comunidades, las empresas y los hogares.
Ismael Morales, responsable de Política Climática de la Fundación Renovables: «Las redes de distribución en España constituyen un cuello de botella y, además, están controladas por empresas privadas integradas verticalmente en toda la cadena de valor del sistema eléctrico. Debemos empezar a exigirles mayor transparencia, una mejor gestión de las colas de acceso y la priorización de la demanda distribuida, para que no frenen la electrificación de la demanda».
Pau Sales, técnico ambiental del Ayuntamiento de Terrassa: «Intentar conectar proyectos de energías renovables se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. El mayor reto al que nos enfrentamos con las empresas distribuidoras y el acceso a la red reside en sus sistemas administrativos, que son lentos y difíciles de gestionar. Los proyectos que estamos desarrollando proporcionan energía asequible a nuestros municipios y ciudadanos a través de comunidades energéticas, que son la piedra angular de una transición energética verdaderamente justa, democrática y sostenible. Lamentablemente, los constantes retrasos y obstáculos a nivel de distribución suponen un derroche de tiempo y dinero público, además de contribuir a la frustración de quienes están comprometidos con la transición energética».
El informe completo, aquí: