• La red rechaza el proyecto de Real Decreto del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que establece objetivos obligatorios de inyección de biometano en la red gasista.
• Gas No es Solución considera que consolida la dependencia del sistema del gas y desvía recursos públicos que deberían destinarse a la reducción del consumo, la electrificación y el abandono definitivo de los combustibles fósiles.
Madrid, 25 de mayo de 2026.- La red Gas No es Solución, de la que forma parte Fundación Renovables, muestra su profunda preocupación por el proyecto de Real Decreto de impulso del biometano, abierto a consulta pública hasta el 11 de junio. El articulado prioriza explícitamente la inyección de biometano en la red gasista y facilita su conexión, lo que supone una señal regulatoria errónea: según el paquete europeo de gas e hidrógeno, debería haberse iniciado ya la planificación del desmantelamiento progresivo de esta infraestructura (ya de por sí sobredimensionada) a la vez que se impulsaban planes de electrificación y descarbonización local del frío y el calor.
El problema no es el biometano en sí mismo, sino la obligación de inyección de un volumen mínimo en la red que incentiva mantener y ampliar una infraestructura cuyo desmantelamiento debería estar ya planificado, tal y como recoge la Directiva y el Reglamento del «paquete de gas», normas que el Gobierno español aún no ha transpuesto al ordenamiento jurídico estatal. Mantener esta infraestructura implica seguir repercutiendo sus costes fijos a los consumidores, en especial a los más vulnerables, bloquear inversiones en alternativas más eficientes y retrasar la reducción estructural del consumo de gas.
El biometano no es energía renovable: es gestión de residuos
La red advierte de que el objetivo principal de producir biogás y biometano no es satisfacer una necesidad energética, para la que existen tecnologías más rentables, seguras y sostenibles, sino reducir los problemas de contaminación de suelos y aguas derivados de la no gestión y acumulación de residuos orgánicos. El elevado coste inicial de inversión, el riesgo de fugas de metano durante su producción y almacenamiento, y los impactos sobre el entorno son razones de peso para cuestionar su categorización como tecnología renovable de producción energética. Además, el coste final del biometano es mucho más elevado que el gas fósil y la electricidad, lo que repercutirá negativamente en los consumidores.
La promoción de la inyección de biometano en la red gasista sin sectorización es incompatible con el requisito de la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD), que establece 2040 como fecha límite para la eliminación de las calderas de combustibles fósiles: una caldera que funciona con un 6 % de biometano y un 94 % de gas fósil sigue siendo una caldera de combustible fósil. La transición energética no puede consistir simplemente en cambiar el origen de la misma molécula manteniendo intacto el modelo energético del pasado.
La demanda doméstica de gas cae: la electrificación es la alternativa
Los datos confirman una tendencia clara: entre 2021 y 2024, el consumo doméstico de gas ha descendido un 17,3 %, pasando de 66,5 TWh a 55,0 TWh, mientras el número de clientes se mantiene estable en torno a los 7,6 millones de puntos de suministro, frente a los 28,6 millones de suministros eléctricos domésticos. El 69 % de los clientes domésticos de gas consume menos de 5.000 kWh/año, lo que indica que lo utiliza exclusivamente para agua caliente y/o cocina. Solo el 26 % lo emplea también para calefacción.
Resulta más eficiente, tanto medioambiental como económicamente, destinar el biogás a grandes consumidores industriales (que representan el 2 % de los clientes pero el 94 % del consumo) y sustituir ese 6 % de gas fósil del sector doméstico por electrificación, una opción tecnológicamente viable y más rentable a medio y largo plazo.
Lo que la red exige al Gobierno
La red Gas No es Solución exige al Gobierno de España la planificación de un abandono rápido, justo y definitivo del gas fósil antes de 2035, en cumplimiento de los compromisos internacionales de España y en respuesta a la actual crisis de suministro derivada de la situación en el Estrecho de Ormuz. «La verdadera seguridad energética nos la da la eliminación de los combustibles fósiles de nuestro mix energético: el abandono del carbón, el gas y el petróleo con urgencia», señala la red.
En este marco, la red considera que el Sello de Excelencia de Biometano contemplado en el RDL 7/2026 solo puede ser útil si se reserva para proyectos orientados prioritariamente al autoconsumo de industrias locales que carecen de otras vías de descarbonización. Asimismo, reclama una legislación que priorice el consumo local y cercano de la energía producida con residuos, abordando el biometano como herramienta eficaz de gestión de residuos y no como una tecnología de producción de energía renovable.