Gas No es Solución reclama limitar el biometano a sectores industriales difíciles de electrificar

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  • La red advierte: “Las cuotas obligatorias de inyección de biometano en la red gasista perpetúan la dependencia del gas, generan nuevos costes para los consumidores y contradicen la normativa europea sobre abandono progresivo de los combustibles fósiles en edificios”.

 

Madrid 11 de junio 2026:- La red Gas No es Solución ha presentado alegaciones al proyecto de Real Decreto de Impulso del Biometano del Ministerio para la Transición Ecológica, al considerar que el texto, tal como está planteado, consolida la infraestructura gasista y contradice los objetivos de descarbonización.

La coalición no cuestiona el biometano como herramienta de gestión de residuos orgánicos, pero sí su uso como sustituto del gas fósil en usos generalizados. A su juicio, debe reservarse para los sectores industriales donde la electrificación no es viable (industria que requiera calor de alta temperatura y demás) y no emplearse para justificar el mantenimiento de una red de distribución de gas en declive.

Cuotas que perpetúan el gas

El principal punto de fricción es el sistema de cuotas obligatorias de penetración de biometano, que prevé alcanzar el 6% en 2035. Gas No es Solución advierte de que este mecanismo incentiva la producción de biometano como fin energético en sí mismo y desvía inversiones que deberían destinarse a alternativas más eficientes: rehabilitación energética, bombas de calor o redes de calor renovable. La red recuerda además que el biometano inyectado se mezcla con gas fósil, por lo que los consumidores seguirán dependiendo mayoritariamente de combustibles fósiles durante las próximas décadas.

Facturas más caras para los hogares vulnerables

La red alerta también del impacto económico a largo plazo. A medida que caiga el consumo de gas, los costes de mantenimiento de la infraestructura recaerán sobre un número cada vez menor de usuarios, lo que encarecerá las facturas y afectará de forma desproporcionada a los hogares con menos recursos.

Las alegaciones cuestionan igualmente las estimaciones de potencial manejadas por el sector gasista, a las que acusan de basarse en escenarios teóricos máximos que ignoran restricciones ambientales, logísticas y la competencia con otros usos prioritarios de los residuos orgánicos, como el compostaje o la fertilización agrícola. Escenarios compatibles con una transición sostenible, como el elaborado por la UTS para Greenpeace, otorgan a la bioenergía un papel complementario y acotado.

Propuestas: sostenibilidad estricta y estrategia de salida

Entre sus propuestas concretas, la red pide reforzar el Sello de Excelencia Social, Territorial y Ambiental para que solo compute el biometano que cumpla criterios estrictos de sostenibilidad, y que los costes de conexión de nuevas plantas no recaigan sobre el conjunto de consumidores a través de los peajes.

Gas No es Solución también reclama al Gobierno una estrategia de electrificación y desmantelamiento ordenado de la infraestructura gasista, con apoyo específico para hogares vulnerables, al considerar que el decreto impulsa el biometano sin abordar las obligaciones europeas de abandono progresivo del gas en edificios. «Planificar la transición energética significa reducir la dependencia del gas, no prolongarla», concluye la red.

Para Ismael Morales, Responsable de Políticas Climáticas de Fundación Renovables: «El biometano debe ser para consumo local y en industrias difíciles de electrificar, pero es un gran riesgo establecer objetivos para obligar su consumo. No sabemos su coste final a los diferentes sectores, la demanda real y necesidades de red. Solucionemos primero los problemas de base, siempre priorizando la electrificación.”

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